Para que sirve el HELICOBLIS

por | enero 15, 2015

Para que sirve el HELICOBLIS

Te has preguntado para que sirve y que contiene el HELICOBLIS?

El Helicoblis es el MEJOR TRATAMIENTO para el Helicobacter Pylori.
Tiene las cantidades exactas parra erradicar la bacteria.

Principio activo:
AMOXICILINA+CLARITROMICINA+PANTOPRAZOL

Acción terapéutica / Uso :
HELICOBLIS® esta indicado para el tratamiento de erradicación de la infección por Helicobacter pylori en pacientes que cursan con ulcera gástrica y/o duodenal.No tiene efectos secundarios

Presentaciones:
Caja con 7 blisters con 2 grageas de pantoprazol, 2 tabletas
de claritromicina y 4 cápsulas de amoxicilina.

 

Helicoblis dosis

Medicamento para el tratamiento de Helicobacter pylori, que contiene pantoprazol 40mg el cual se toma 1 tableta 30 minutos antes del desayuno y antes de la cena.

 

Helicoblis efectos secundarios.

El lansoprazol, la claritromicina y la amoxicilina pueden provocar efectos secundarios. Si presenta más de uno de los siguientes efectos secundarios informe a su médico:
– diarrea.
– dolor de estómago o retortijones.
– vómitos.
– náuseas.
– cambios en la capacidad para percibir los sabores de los alimentos.
– dolor de cabeza.
– mareos.

 

TRATAMIENTO DE LA ULCERA PEPTICA POR HELICOBACTER PYLORI

La infección por Helicobacter pylori es un hallazgo frecuente en la población general, siendo su prevalencia mayor en personas que padecen patologías gastrointestinales,
principalmente úlcera péptica (UP) y gastritis crónica (1).
Hasta 1983 la secreción ácida del estómago se consideraba el principal factor causal de la úlcera duodenal, por ello el tratamiento de elección eran los fármacos antisecretores. Así, a la cimetidina le siguieron otros antagonistas H2 (ranitidina, famotidina, nizatidina) y los fármacos inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, lansoprazol). Pero aunque estos medicamentos supusieron un avance no lograron reducir el número de recidivas ulcerosas. Este hecho supuso un estímulo para la búsqueda de alternativas.

Cuando en septiembre de 1983 Marshall (1) confirmó el hallazgo de H. pylori en las muestras de biopsias gástricas de enfermos afectados de gastritis y úlceras duodenales, se revolucionó el tratamiento de esta patología: las úlceras duodenales curan y cicatrizan por completo con antisecretores, pero la infección por H. pylori p e rmanece;
por tanto, el tratamiento más adecuado será aquel que consiga la eliminación duradera del microorganismo (erradicación), ya que previene la recidiva de la úlcera.

En este trabajo se hace una revisión de la relación existente entre la infección por H. pylori y la úlcera péptica, así como de las distintas pautas de tratamiento para su erradicación.

PAPEL DE H. PYLORI EN LA ULCERA PEPTICA

METODOS DE DIAGNOSTICO DE LA INFECCION POR H. PYLORI
Disponemos actualmente de seis técnicas diagnósticas, clasificadas en invasivas y no invasivas :

Test invasivos
Histología
La identificación histológica se puede realizar con tinción de Giemsa, Gram o Warthin-Starry. La sensibilidad
es del 85-95 por 100.

Cultivo y aislamiento de colonias
Permite la detección de resistencia al antibiótico. La
sensibilidad es del 60-90 por 100.

Test de la ureasa rápida
Consiste en detectar la presencia de amonio, procedente
de la actividad ureasa de la bacteria. Es utilizado
frecuentemente por la rapidez de los resultados. Su sensibilidad
es del 90 por 100.

Citología rápida
Está basada en el cepillado antral y tinción rápida.
Su sensibilidad es de alrededor del 90 por 100.

Test no invasivos

Serología
Determina anticuerpos IgG o IgA frente a varios antígenos de superficie específicos de H. pylori. Los anticuerpos no disminuyen hasta un año después de la erradicación
del germen, por lo que puede dar falsos positivos. Su sensibilidad es del 95 por 100

 

TRATAMIENTO

Como hemos reseñado anteriormente, parece ser que H. pylori está implicado en la patogenia de la UP. En consecuencia, la erradicación de este germen está justificada,
ya que esto alteraría el curso natural de la enfermedad y llevaría consigo los siguientes efectos beneficiosos:

— Reducción de las recidivas ulcerosas tras el tratamiento antibiótico. Si comparamos el índice de recurrencia ulcerosa en función de la eliminación o no del germen, se obtiene una tasa de recidivas inferior al 10 por 100 cuando se logra una eliminación permanente de H. pylori, frente al 50-90 por 100 de recidivas que presentan los pacientes que reciben tratamiento antiulceroso clásico.

— Reducción de costes. El coste de la terapia erradicadora
es inferior al de la terapia de mantenimiento,
aunque inicialmente suponga un gasto superior al de las
terapias antisecretoras convencionales. Pero además
también supone una disminución de los costes indirectos
derivados del absentismo laboral, consultas hospitalarias,
etc.

— Posible aceleración del proceso de cicatrización
de la úlcera. Parece ser que aunque la erradicación
de la bacteria acelera este proceso, no es fundamental
para ello.

— Mejoría de la lesión histológica. Un estudio publicado
por Bayerdorffer (13) demostró que tras la erradicación
de H. pylori existe una clara mejoría de la gastritis
asociada a la UD.
Hemos visto las ventajas de la erradicación de H. py –
lori, pero también existen una serie de inconvenientes:
— Posible aparición de resistencias bacterianas,
fundamentalmente al metronidazol.
— Aparición de mayor número de efectos secundarios
derivados de la alta variedad de medicamentos empleados

— Ausencia de datos acerca de la dosis ideal de cada
fármaco, duración del tratamiento, eficacia a larg o
plazo.
— Escasos estudios sobre las formulaciones galénicas
más adecuadas. No hay estudios que demuestren
que la administración de sobres o jarabes sea más eficaz
que los comprimidos, e incluso existen estudios que
señalan el efecto positivo de la acción sistémica de los
antibióticos administrados por vía parenteral (9).

— Los trabajos realizados sobre la eficacia del tratamiento
antibiótico dan resultados contradictorios.
En un estudio realizado por Tallei  con el objeto
de establecer si los ensayos realizados para comprobar
la eficacia del tratamiento erradicador de H. pylori eran
metodológicamente válidos, comprobó la existencia de
una o más deficiencias en todos ellos: diseños no controlados
con placebo, no randomizados, falta de mantenimiento
del ciego, etc.

Debemos, por tanto, plantearnos si el beneficio terapéutico
que representa la erradicación del germen supera
los riesgos asociados a este tratamiento. Si la respuesta
es afirmativa, seguidamente nos debemos plantear
qué pauta terapéutica emplear.

Se han realizado gran variedad de estudios con distintos
fármacos, dosis y duración de tratamiento; sin embargo, los resultados son variables, sabiéndose que una supresión de la bacteria no es sinónimo a la erradicación del mismo. Así, se habla de erradicación cuando se comprueba la ausencia del germen después de un mes de finalizado el tratamiento, mientras que la supresión comporta la eliminación de la bacteria cuando el paciente se encuentra todavía en tratamiento o antes de que transcurra un mes desde su finalización.

El tratamiento erradicador ideal estaría compuesto por fármacos que cumplieran los siguientes requisitos:
— Abordaran con facilidad el moco gástrico, permaneciendo allí el mayor tiempo posible, sin aumentarse su absorción sistémica por ello.

CONCLUSIONES
— El descubrimiento de H. pylori y su implicación en la patogenia de las úlceras pépticas ha cambiado el curso natural de esta patología. A pesar de que no está demostrada totalmente la relación de causalidad entre el germen y la UP, es evidente el hecho de que la erradicación de la bacteria va acompañada de una disminución drástica en el índice de recidivas ulcerosas.

— La terapia de erradicación debe reservarse para aquellos pacientes en los que los beneficios (reducción de recurrencias, menor riesgo de complicaciones) superen los riesgos (desarrollo de resistencias, aparición de efectos secundarios); es decir, los mejores candidatos serían los pacientes con úlcera péptica complicada por hemorragia en los que el tratamiento convencional no ha resultado efectivo, siendo recomendable la administración de antisecretores tras la erradicación de H. pylori, para así reducir el riesgo de hemorragia.

— La pauta que consigue una mayor tasa de erradicación es la triple con tetraciclina. Sin embargo, la aparición de efectos adversos y el desarrollo de resistencias al metronidazol hacen aconsejable la utilización del t r a tramiento doble que es mejor tolerado. Si esta pauta fracasa, se aplicará el tratamiento triple, previa realización de un antibiograma, y si la cepa es resistente, se sustituye el metronidazol por eritromicina o claritromicina.

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